La nueva película de Hayao Miyazaki, muestra uno de los aspectos de la ciencia que pocas veces podemos reflexionar. El creador e inventor de los aviones de y para la guerra Jirō Horikoshi (22 de junio de 1903 - 11 de enero de 1982) deja con un sabor agridulce y una espina en el corazón... por un lado vemos a un hombre que desde pequeño es seguidor de su más grande sueño "convertirse en un excelente y reconocido ingeniero de aviones" que estudia con dedicación y trabaja con mucho ímpetu para alcanzar su meta. Podríamos pensar que es un ejemplo de perseverancia y éxito, un ejemplo a seguir para todos los que se han trazado un objetivo en a vida.
Las críticas que se han hecho sobre este último film de Miyazaki son bastante alentadoras, pero me pregunto sobre el verdadero interés del director, ya que no es un director de lectura tan simple, pues en todos sus demás largometrajes nos hace reflexionar de una manera profunda, y me parece que con "el viento se levanta" su intención no es solo mostrar que podemos alcanzar nuestros sueños si somos suficientemente entregados, apasionados y perseverantes ya que es algo que nos queda claro a cualquier persona pensante.
Por ello si analizamos este film desde un punto otro punto de vista, tal vez nos encontremos con un motivo diferente. Probablemente me equivoque, pero quiero pensar que Miyazaki nos invita más bien a valorar el objetivo de los sueños que queremos alcanzar, las cosas que se pueden perder de vista en la realización de un sueño y el impacto que puede tener en los demás el alcance del mismo. Pues Jirō no es el inventor de algo insignificante, es el creador de los "aviones caza" que se ocuparon en el ataque a Perl Harbor en el que murieron 2402 personas, sin contar heridos y demás pérdidas. A este hombre perseverante, emprendedor, soñador, y todos los calificativos que queramos darle, no le importó el uso que se le daría a su más grande creación, se empeñó en el resultado como producto pero no analizó en ningún momento el impacto que tendría el uso que tendrían los aviones.
Parece que la otra cara de Jirō es la muestra de un nacionalismo peligroso, que hace crear herramientas para la destrucción; muestra también una personalidad mezquina y narcisista a quien no le importan las personas que están a su alrededor, ni el daño que causará la realización de su sueño. Sería muy diferente la historia si hubiese creado aviones solo de pasajeros y que se hubiese negado rotundamente a que fueran utilizados para la guerra. Si lo vemos desde esta perspectiva seguro cambia la apreciación de este film que tiene un matiz más dramático que heroico.
Por ello si analizamos este film desde un punto otro punto de vista, tal vez nos encontremos con un motivo diferente. Probablemente me equivoque, pero quiero pensar que Miyazaki nos invita más bien a valorar el objetivo de los sueños que queremos alcanzar, las cosas que se pueden perder de vista en la realización de un sueño y el impacto que puede tener en los demás el alcance del mismo. Pues Jirō no es el inventor de algo insignificante, es el creador de los "aviones caza" que se ocuparon en el ataque a Perl Harbor en el que murieron 2402 personas, sin contar heridos y demás pérdidas. A este hombre perseverante, emprendedor, soñador, y todos los calificativos que queramos darle, no le importó el uso que se le daría a su más grande creación, se empeñó en el resultado como producto pero no analizó en ningún momento el impacto que tendría el uso que tendrían los aviones.
Parece que la otra cara de Jirō es la muestra de un nacionalismo peligroso, que hace crear herramientas para la destrucción; muestra también una personalidad mezquina y narcisista a quien no le importan las personas que están a su alrededor, ni el daño que causará la realización de su sueño. Sería muy diferente la historia si hubiese creado aviones solo de pasajeros y que se hubiese negado rotundamente a que fueran utilizados para la guerra. Si lo vemos desde esta perspectiva seguro cambia la apreciación de este film que tiene un matiz más dramático que heroico.
Un ejemplo claro que se contrapone a la visión que nos presenta Miyasaki lo podemos encontrar en el caso de Arthur W. Galston (1920-2008) un botánico especialista en bioética que en su trabajo como investigador en la universidad de Yale, identificó los efectos defoliantes de un producto químico pero al saber que este producto se convertiría en el "producto naranja" que destruyó hectáreas de cultivos y ocasionó deformaciones en niños cuyas madres trabajando en el campo habían tenido contacto con dicho producto, comenzó una campaña en la que pedía al gobierno de Estados Unidos que erradicara su uso por los daños ambientales y físicos que podía ocasionar, argumentando que la ciencia no está para ir en contra de la vida, hasta que logró que el presidente Nixon prohibiera su uso como arma química... esta brevísima reseña que hago sobre el caso de Galston se contrapone de manera radical a la actitud de Jiro que era de una pobre consciencia del daño que provocaría su invento, o bien, de la poca importancia que le daba a la vida misma.
En conclusión... es un film que me dejó con muchos sinsabores y cuestionamientos sobre las formas de reconocer a la ciencia.
En conclusión... es un film que me dejó con muchos sinsabores y cuestionamientos sobre las formas de reconocer a la ciencia.